Del 1% al 10%: Estados Unidos forma una flota local de 250 barcos para desafiar a China.
en aduanas y problemas de cumplimiento.
eficiente y seguridad en pagos.

El 19 de diciembre,hora local,legisladores de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos presentaron conjuntamente una propuesta denominada Ley de Buques para Estados Unidos (SHIPS for America Act),con el objetivo de abrir un canal más competitivo para Estados Unidos en el panorama del transporte marítimo mundial.Si el proyecto se aprueba y entra en vigor,proporcionará a Estados UnidosEl sistema impulsa amplias reformas,cuyo núcleo es establecer un régimen de clasificación temporal que exige a los importadores estadounidenses incrementar gradualmente,en los próximos 15 a?os,la proporción de mercancías importadas desde China transportadas en buques de bandera estadounidense.
De acuerdo con la propuesta,la primera fase comenzará en el quinto a?o después de su entrada en vigor,cuando el 1 % de las mercancías importadas desde China deberá transportarse en buques que enarbolen bandera estadounidense; cada a?o posterior se incrementará un 1 % adicional hasta alcanzar el 10 % en el decimocuarto a?o.Los importadores que no cumplan serán sancionados con multas calculadas sobre la diferencia de fletes entre buques de bandera estadounidense y buques extranjeros.Esto implica que los cargadores o agentes de carga deberán planificar,durante la próxima década y media,trasladar progresivamente mayor volumen de sus operaciones a la flota de bandera estadounidense; de lo contrario,asumirán costos más altos y posibles riesgos legales.La razón detrás de la iniciativa es “impulsar el desarrollo económico de Estados Unidos y desafiar a China enEl dominio en el sector”.Los datos muestran que,en el comercio marítimo internacional,actualmente solo hay 80 buques con bandera estadounidense,mientras que los que enarbolan la bandera china suman hasta 5 500.Esta enorme disparidad es precisamente la debilidad del transporte marítimo estadounidense que destacan los promotores del presente proyecto de ley.
La propuesta también establece que,a partir de ahora,toda la carga del gobierno de los Estados Unidos deberá transportarse exclusivamente en buques con bandera estadounidense,es decir,al 100 %,mientras que en el marco legal actual la proporción es del 50 %.Aún más notable,si se forman colas de buques en los puertos estadounidenses,los buques con bandera estadounidense tendrán prioridad sobre cualquier buque extranjero para acceder a los muelles; esto se considera una medida de inclinación política destinada a garantizar una mayor ventaja competitiva a la flota de nacionalidad estadounidense.Al mismo tiempo,el Congreso de EE.UU.espera impulsar la industria naval nacional y la formación de marinos,de modo que más buques se construyan en territorio estadounidense y sean tripulados por marinos estadounidenses,vinculando toda la cadena de suministro —desde la construcción hasta el uso— estrechamente con la economía local.
Para alcanzar los objetivos de la ley,la Ley de Buques de Estados Unidos propone un programa estratégico de flota mercante que busca incrementar la flota internacional con bandera estadounidense a 250 buques en diez a?os.Estos buques mercantes serán operados comercialmente,tripulados por marineros estadounidenses y construidos en el país.En pocas palabras,si la ley se aprueba,los círculos políticos estadounidenses esperan que esto fomente un sistema de transporte marítimo autónomo y altamente localizado,de modo que Estados Unidos ya no dependa completamente de flotas extranjeras en la competencia del comercio internacional.Los impulsores de la ley enfatizan que esto traería enormes beneficios para Estados Unidos,desde la seguridad de la cadena de suministro hasta las ganancias económicas,como reducir la dependencia de capacidad de transporte extranjera y aumentar la capacidad del país para desplegar buques de forma autónoma en momentos críticos.
Sin embargo,para el transporte marítimo internacional y la industria logística,la aprobación de esta ley provocaría inevitablemente una reacción en cadena.El sector expresa una preocupación generalizada: la industria constructora de buques estadounidense aún no cuenta con la capacidad productiva ni la tecnología madura necesarias para construir y operar en el corto plazo una flota mercante a gran escala.Si,durante un período,no logra satisfacer la demanda adicional,el costo logístico de las importaciones y exportaciones estadounidenses podría dispararse,trasladándose luego al precio final de los productos.Además,dado que China es una fuente clave de numerosos bienes de consumo y materias primas para Estados Unidos,cualquier restricción más severa en el transporte podría obligar a los importadores a ajustar ampliamente sus estrategias operativas,sin que aún se sepa si esos costos adicionales recaerán finalmente sobre los consumidores.
Desde la perspectiva del comercio y la economía exterior de Estados Unidos,esta ley busca sin duda reforzar la voz de EE.UU.en el comercio marítimo.Sin embargo,al mismo tiempo,podría generar dudas entre sus socios comerciales internacionales sobre prácticas de “proteccionismo comercial” y desencadenar disputas.Dado que la Organización Mundial del Comercio (OMC) y diversos acuerdos bilaterales y multilaterales suelen contener disposiciones sobre transporte marítimo y comercio,esta medida estadounidense podría enfrentar desafíos por parte de otros países y de organismos internacionales relacionados.Si varias naciones la imitan,el panorama del transporte marítimo global y las cláusulas comerciales pertinentes entrarán en una nueva ronda de confrontación.
Actualmente,la propuesta conocida como el “Ship Act for America” aún debe recorrer un largo proceso en el Congreso y no se ha convertido en ley.Sea cual sea su desenlace,deja claro que las altas esferas estadounidenses buscan integrar el transporte marítimo al sistema estratégico nacional mediante legislación y,a través de políticas multidimensionales como la prioridad portuaria,los subsidios de flete y la construcción naval,redefinir el lugar que le corresponde a Estados Unidos en las reglas del comercio global.Si finalmente la iniciativa logra superar todos los obstáculos,las compa?ías internacionales de transporte de carga,los importadores y exportadores,así como los astilleros nacionales y extranjeros,enfrentarán impactos profundos.Para las empresas,es necesario seguir de cerca la evolución de la legislación pertinente,reflexionar con anticipación sobre ajustes en las rutas de transporte y la estructura de costos,y prepararse para los posibles cambios drásticos en las políticas de navegación.
?Te ha sido útil? ?Danós un "me gusta"!
Consulte a nuestros asesores para auditoría, cotización y despacho aduanero integral.

Comentarios recientes (0) 0
Deja un comentario